sin muxo tiempo de escribir xq ya no tengo internet en mi casa ...snif
ma encima escribi el tremendo testamento y esta porqueria me dijo que tenia que entrar denuevo al blog y me borro ttoodooooo!!!!!
sera para otra vez
Wednesday, August 30, 2006
Sunday, August 13, 2006
Mi Signo

HOROSCOPO LEO - SIGNO DE FUEGO
Leo es a los signos del zodiaco, como el león de la selva: el rey absoluto. Leo sobresale con fuerza, entre los que le rodean, por su personalidad arrolladora y deslumbrante. Empleará todos los medios a su alcance para intentar conquistar todo a su alrededor. Por si fuera poco, a la fuerza natural de Leo, se une su gran inteligencia, lo que hace de este signo un autentico huracán.
PERSONALIDAD:Detectar a un Leo en medio de una reunión de amigos es sencillo: veni, vidi, vinci como se atribuyó a Julio César. Con su inteligencia intuirá rápidamente el punto clave de la reunión e irá a por él. Con frecuencia, arrollan al resto en dichas reuniones. Leo ha nacido para ser rey y así lo siente interiormente.
AMOR:Como excelente cazador que es, Leo utilizará todos sus encantos y adulará a la presa elegida hasta que esta caiga a sus pies. Una vez cazado, la pareja de Leo será muy feliz. Un Leo es un conquistador que considera al ser amado como parte de su imperio y, por tanto, intocable y alguien al que debe proteger.
FAMILIAS: sus seres queridos merecerán para Leo una especial atención y protección. Este nativo aspira a tenerlo todo bajo control y será el primero en ayudar a los suyos a solucionar cualquier problema. Leo solo entiende su casa como el palacio que el rey necesita, por lo que gusta del lujo y los más caros refinamientos para impresionar a los que se acerquen a su reino. La familia formada por un Leo podrá estar tranquila, pues el león les dará seguridad y nunca permitirá que sus hijos carezcan de nada. Como consecuencia, el nativo de Leo antes de formar una familia, se habrá asegurado una capacidad económica suficiente. Es en esos detalles donde el Leo pragmático prevalece.
En cuanto a los hijos Leo, incluso una vez emancipados y viviendo fuera del hogar familiar, visitarán éste, que seguirán considerando como muy suyo, y que por tanto deben proteger.
TRABAJO Y DINERO: Leo es un trabajador infatigable y dotado de una poderosa energía. Por ello, sus superiores irán dándole cotas de responsabilidad cada vez más altas hasta que lo consideren maduro para convertirse en socio de la compañía. Las profesiones de director, actor, profesor, o político, se les dan muy bien por el protagonismo que estas les exigen. Serán también buenos comerciantes y banqueros. Sin embargo, no serán tan exitosos para las profesiones en las que queden relegados a un segundo plano.
Respecto al dinero, Leo exigirá una remuneración acorde con la que él considere justa recompensa a su esfuerzo, antes de aceptar un trabajo. Leo es plenamente consciente de que su capacidad de trabajo es difícilmente igualable y quiere ser recompensado por ello.
El dinero que Leo gana, es conseguido con tenacidad y tesón, y por tanto no gusta de despilfarros innecesarios, aunque podrá gastar importantes cantidades con tal de mejorar su imagen social o en que su hogar sea inigualable.
Wednesday, August 02, 2006
HISTORIA DE UN PERRO (muy triste)
1 Mes. Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
2 Meses. Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva “familia humana” me cuidara tan bien, como ella lo había hecho.
4 Meses. He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mi son como “hermanitos”. Somos muy inquietos, ellos me halan de la cola y yo les muerdo jugando.
5 Meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice “pipí” dentro de la casa; pero nunca me habían dicho donde debía hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡ Y ya no me aguantaba!.
8 Meses. Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando escondían la comida. Nunca me educan. ¡Ha de estar bien todo lo que hago!
12 Meses. Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí mas de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos se deben sentir de mi!
13 Meses. Que mal me sentí hoy. Mi “hermanito” me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover a los rayos del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy un ingrato. ¡No entiendo nada de lo que pasa!
15 Meses. Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo. Mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
16 Meses. Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos nuestro “día de campo”. No comprendo porqué cerraron la puerta y se fueron. “Oigan, esperen” – “Eh ... se olvidan de mí”. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: ¡me habían olvidado!
17 Meses. He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo de mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero solo dicen “pobre perrito”, se debe haber perdido.
18 Meses. El otro día pasé por un escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis “hermanitos”. Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, “a ver quien tiene mejor puntería”, dijeron. Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
19 Meses. Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían mas de mi. Ahora ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
20 Meses. Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo, estaba en un lugar seguro llamado “cuneta”, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. ¡Ojalá me hubiera matado!, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba en la ladera del camino.
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío y sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmero y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: “no te acerques”.
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. “pobre perrito, mira como te han dejado”, decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: “Lo siento señora, pero éste perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir”.
A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en ¿porqué tuve que nacer si nadie me quería?
2 Meses. Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva “familia humana” me cuidara tan bien, como ella lo había hecho.
4 Meses. He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mi son como “hermanitos”. Somos muy inquietos, ellos me halan de la cola y yo les muerdo jugando.
5 Meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice “pipí” dentro de la casa; pero nunca me habían dicho donde debía hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡ Y ya no me aguantaba!.
8 Meses. Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando escondían la comida. Nunca me educan. ¡Ha de estar bien todo lo que hago!
12 Meses. Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí mas de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos se deben sentir de mi!
13 Meses. Que mal me sentí hoy. Mi “hermanito” me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover a los rayos del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy un ingrato. ¡No entiendo nada de lo que pasa!
15 Meses. Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo. Mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
16 Meses. Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos nuestro “día de campo”. No comprendo porqué cerraron la puerta y se fueron. “Oigan, esperen” – “Eh ... se olvidan de mí”. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: ¡me habían olvidado!
17 Meses. He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo de mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero solo dicen “pobre perrito”, se debe haber perdido.
18 Meses. El otro día pasé por un escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis “hermanitos”. Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, “a ver quien tiene mejor puntería”, dijeron. Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
19 Meses. Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían mas de mi. Ahora ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
20 Meses. Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo, estaba en un lugar seguro llamado “cuneta”, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. ¡Ojalá me hubiera matado!, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba en la ladera del camino.
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío y sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmero y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: “no te acerques”.
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. “pobre perrito, mira como te han dejado”, decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: “Lo siento señora, pero éste perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir”.
A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en ¿porqué tuve que nacer si nadie me quería?
Subscribe to:
Posts (Atom)